jueves, 19 de enero de 2017

CRISIS DE VALORES EN LA SOCIEDAD ACTUAL

Por Armando Maya Castro
El bullying produce todo tipo de casos de violencia escolar, con consecuencias tan graves que algunas de las víctimas ya no están hoy aquí para contarlo

La violencia en las escuelas es uno de los grandes males de nuestro tiempo. A través del acoso escolar, caracterizado por golpes, humillaciones e insultos, tiene presencia en un importante número de primarias, secundarias y preparatorias de nuestro querido México. 

Duele decirlo pero se tiene que decir: nuestro país ocupa el primer sitio a escala internacional en el número de casos de bullying, “con un total de 18 millones 781 mil 875 casos, [esto] de acuerdo con cifras de la OCDE, dadas a conocer por la especialista en violencia escolar, Rocío Alonso Rubio”, durante la conferencia denominada “Violencia Escolar-Bullying, la cual dictó en el marco del primer Foro por los Derechos de la Niñez y la Adolescencia en Michoacán (Excélsior, 10/09/2015).  

En dicho evento, la experta comentó que “ha aumentado el índice de suicidios de menores en un rango que va de los 10 a los 13 años, y añadió que uno de cada 6 suicidios se deben a que los menores sufrieron acoso escolar o bullying” (Ídem). 

Otros estudios en la materia indican que las formas más comunes de acoso entre los estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria son los insultos, las intimidaciones, los rumores, las amenazas, los robos y los destrozos de pertenencias. Estas investigaciones revelan asimismo que los lugares de mayor frecuencia para la práctica del bullying son los pasillos, los patios y los baños de los establecimientos escolares. 

En tiempos de avances tecnológicos, el acoso escolar transita de los sitios escolares antes mencionados a las redes sociales, donde los alumnos agresores “ponen apodos, mandan mensajes ofensivos o publican fotografías y videos que resultan vergonzosos para la víctima” (Milenio, 03/05/2016). 

Este tipo de bullying es conocido como cibernético o “ciberbullying”, y “es el acoso anónimo o abierto que se da por medio de los medios electrónicos interactivos como: chats, páginas web de corte “chismógrafo”, mensajes escritos del celular, redes sociales, entre otros”. La anterior información nos la proporciona Fundación en Movimiento, dedicada a combatir el acoso escolar en la República Mexicana. Esta Fundación señala, asimismo, que el bullying "es un fenómeno que no distingue raza, religión, posición social, estructura física ni edad y ningún sector de la sociedad está libre de él".

Aunque algunas voces minimizan las cifras y las diversas manifestaciones de bullying, la realidad es que estamos ante un problema grave y real; un problema que avanza a pasos agigantados y que es urgente combatir desde todas las trincheras, particularmente desde las instituciones de educación básica y preescolar. En esta empresa, los padres de familia tienen mucho que aportar, sobre todo en la atención de sus hijos, así como en la enseñanza de valores que ayuden a sus hijos e hijas a construir relaciones de comprensión y convivencia escolar pacífica. 

La vigilancia e instrucción de los padres de familia en el uso responsable del Internet, la televisión y los videojuegos son necesarias para evitar que los pequeños se inicien en la práctica del acoso escolar. Lo digo porque considero que un buen trabajo de educación en el entorno familiar puede impedir que algunos de nuestros hijos e hijas se conviertan en una amenaza para las escuelas y, más tarde, para la sociedad en general. 

La sociedad de hoy se formula diversas preguntas sobre Federico Guevara Elizondo, el alumno de 12 años que atacó a tiros a su maestra y compañeros del Colegio Americano del Noreste en la ciudad de Monterrey, Nuevo León. Todos quieren respuestas a las siguientes preguntas: “¿por qué hizo lo que hizo el menor de edad que terminó dándose un tiro en la cabeza?, ¿dónde consiguió la pistola calibre 22 y por qué sabía dispararla?, ¿cómo logró ingresar el arma a la escuela sin ser detectada por seguridad del colegio?, ¿era víctima de bullying o su actuar es resultado de un trastorno psicológico?  
Preguntas como las anteriores se multiplican, pero pocos se preguntan ¿qué pasa hoy por hoy con la formación de valores? ¿Por qué se descuida tanto en ese aspecto a la niñez y juventud de nuestro tiempo? Estas preguntas sólo nos las formularíamos si diéramos por hecho que la tragedia de ayer y los múltiples casos de acoso escolar son resultado de la profunda crisis de valores por la que atraviesa la sociedad de hoy. 

En lo personal estoy convencido de que hechos como estos no se darían con tanta frecuencia si como padres de familia tuviéramos el cuidado de inculcar a nuestros hijos valores tales como el respeto, la paz, el amor y la amistad. Estoy totalmente seguro que México no tendría tantos adolescentes agresores si cada niño recibiera en sus hogares la formación de valores que se requiere en la vida para ser personas de bien. 

Si esto se hiciera diariamente y de manera responsable en cada familia, estaríamos hablando en estos momentos de niños y adolescentes libres de violencia, así como de un México más seguro y menos violento que el actual. 

Twitter: @armayacastro

jueves, 12 de enero de 2017

¿SERÁ REHABILITADO LUTERO EN 2017, SU AÑO?

Por Armando Maya Castro
Algunos señalan que el Papa Francisco canonizará a Lutero como parte de su programa pastoral “Misericordia 2016”

Los orígenes del  protestantismo se remontan al siglo XVI como un movimiento que intentó renovar, en vano, a la Iglesia católica, una institución cuya negativa al cambio se mantuvo firme, a pesar de las voces que negaban al papa la autoridad sobre la “cristiandad”, y pedían una reforma de la Iglesia.

Nacido en Eisleben, Alemania, el 10 de noviembre de 1483, Martín Lutero es considerado por la mayoría de los historiadores como el iniciador de la llamada reforma protestante, solicitada por éste luego de haber presenciado en Roma la corrupción moral que laceraba a la Iglesia católica. 

En 1510, por cuestiones relacionadas con la orden de los agustinos, a la que el monje alemán pertenecía, realizó un viaje a Roma, en donde observó de cerca la mundanidad de la corte papal, que Lutero describe en los siguientes términos: “Presencié tantos escándalos, que a partir de aquel día formé la resolución de trabajar toda mi vida para arruinar el papado y reformar los abusos que habían sido introducidos en la religión por sacerdotes codiciosos o por Pontífices infames” (Mauricio de la Chàtre, Historia de los Papas y los Reyes, Tomo III, p. 256, Clie, Barcelona, 1993). 

La reforma inaugurada por Lutero durante el Renacimiento, tenía el propósito pero no la fuerza de transformar y mejorar el estado de cosas en que se encontraba inmerso el catolicismo, cuyos males morales y doctrinales se habían ido acumulando uno tras otro hasta convertirse en una pesada loza que terminó asfixiando a esta “religión”. 

A través de los tiempos, varios miembros del clero católico han reconocido que la causa esencial de la Reforma fue el estado de corrupción de la Iglesia romana. El reconocimiento más reciente en ese sentido vino del papa Francisco, quien admitió que “las invenciones de Martín Lutero no eran equivocadas, era un reformador. Quizás algunos métodos no eran los justos pero en aquel tiempo [...] la Iglesia no era realmente un modelo a imitar. Había corrupción en la Iglesia, había mundanidad, obsesión con el dinero, el poder" (Agencia EFE, 26 de junio de 2016).

Los males de ese tiempo, que el papa de hoy reconoce, fueron reprobados en su momento por la feligresía católica y el bajo clero, sin lograr acabar con la penetrante corrupción que reinaba en las altas esferas eclesiásticas, ni con la venta inescrupulosa de indulgencias. 

El monje dominico Johann Tetzel y otros monjes de dicha orden habían sido comisionados por el papa León X para vender indulgencias a lo largo y ancho del Imperio Germánico. Su comercialización tenía el propósito de recolectar fondos para la construcción de la nueva Basílica de San Pedro, cuya primera piedra había sido colocada desde el pontificado del papa Julio II, el 18 de julio de 1506. 

Lutero, a través de las 95 tesis publicadas en 1517, combatió este audaz y antibíblico mercantilismo, señalando en su tesis 27: “Mera doctrina humana predican aquellos que aseveran que tan pronto suena la moneda que se echa en la caja, el alma sale volando”. La anterior tesis aludía al monje Juan Tetzel, que en Anhalt y Brandeburgo vendía las cartas de indulgencia con frases como esta: “¿Quién vacilará en adquirir por un cuarto de florín una de estas cartas que abren el paso a nuestra alma en las celestes beatitudes del paraíso? En el mismo instante en que el dinero cae en el cofre, el alma sale volando del purgatorio”. 

La Iglesia católica condenó las opiniones de Lutero y de sus simpatizantes el 15 de junio de 1520. El 1 de enero de 1521, León X, luego de esperar los 60 días que dio como plazo al monje alemán para que admitiera públicamente sus errores doctrinales, expidió la bula que impuso al reformador la pena eclesiástica más grave: la excomunión. A partir de esa fecha, Lutero fue declarado hereje y apóstata por oponerse a la autoridad papal, así como a varias doctrinas esenciales del romanismo. 

Este año, al cumplirse 500 años del inicio de la Reforma protestante, se llevará a cabo una evaluación de la vida y obra de Lutero. La gran pregunta en el año de Lutero es esta: ¿levantará el Vaticano la excomunión impuesta por una papa al fraile agustino? En mi opinión, la respuesta es no, pues esto sólo se podría hacer si Lutero viviera. Y si la sede papal deja intacta la citada excomunión, ¿se puede hablar de la rehabilitación plena de Lutero? ¿Usted qué opina?

Twitter: @armayacastro 

martes, 10 de enero de 2017

INICIA EL AÑO CON VIOLACIONES AL ESTADO LAICO

Por Armando Maya Castro
En medio de violaciones al Estado laico, el cardenal Francisco Robles conmemoró con misa el Día del Policía (Foto: Perla Gómez / Milenio)

En México, la laicidad del Estado está contemplada en el artículo 40 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y garantiza, entre otras cosas, la neutralidad del Estado y sus funcionarios en materia religiosa, la separación de la esfera pública respecto a la religiosa, y la igualdad jurídica de todas las confesiones religiosas. 

En ese mismo sentido es la redacción de los artículos 3° y 130 de nuestra Carta Magna; el primero establece el carácter laico de la educación pública, mientras que el segundo establece las bases fundamentales “para comprender lo que hoy en día significa el Estado laico en México”. 
El artículo 3° de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público establece que “el Estado mexicano es laico”, y ordena con absoluta claridad: “El Estado no podrá establecer ningún tipo de preferencia o privilegio en favor de religión alguna. Tampoco a favor o en contra de ninguna iglesia ni agrupación religiosa". 

A pesar de las leyes, y de que México dejó de ser un Estado confesional desde la promulgación de la Constitución de 1857, los funcionarios públicos de nuestro país siguen empecinados en favorecer de diversas maneras a la religión numéricamente mayoritaria. 

Un oficio de la Fiscalía General del Estado de Jalisco (FEG), el cual circula desde hace días en redes sociales, prueba de manera contundente mi aseveración. El documento en cuestión lo firma el comandante José Manuel Onofre Chávez, Encargado de la Comisaría de Seguridad Penitenciaria de la Fiscalía de Reinserción Social del Estado de Jalisco, quien se dirige al "C. Oficial de Reinserción Social de la Comisaría de Sentenciados, Prisión Preventiva, Reinserción Femenil, Reclusorio Metropolitano, Ceinjure Valles Tequila, Ameca, Altos Norte Lagos de Moreno, Altos Sur Tepatitlán, Ciénega Chapala, COCYDEJ, CAIJE, así como [al] Encargado de la Seguridad Exterior", instruyéndoles "para que ordenen al personal bajo su mando [...] que deben presentarse debidamente uniformados en las instalaciones del cuartel de vigilancia exterior en complejo penitenciario de Puente Grande, a las 07:00 horas, de este sábado 07 de enero de 2017, para el pase de lista y organización del operativo para el evento”. 

Hasta aquí, nada que atente contra el carácter laico del Estado. Sin embargo, observe usted el contenido del penúltimo párrafo del citado documento, que a continuación transcribo íntegro: “De igual forma los instruyo para que exhorten a su personal que durante la participación en este operativo y principalmente en la ceremonia litúrgica se conduzcan en todo momento con disciplina y respeto, ya que se trata de un evento organizado por la Fiscalía General del Estado y habrá medios de comunicación, así como diferentes autoridades" (Las negritas son mías). 

Algunos de los custodios y policías, por razones de fe, se opusieron argumentando que la orden de la Fiscalía, con una fuerte carga de discriminación por parte del Gobierno, violentaba sus derechos humanos y quebrantaba, además, el Estado laico. Pese a esta argumentación conforme a la ley, algunos de los mandos fueron tajantes en su respuesta. “haz lo que quieras, pero tienes que presentarte mañana en la misa del policía porque es orden del Fiscal”. 

Concluyo mi columna recordando que, a partir de la separación de la esfera pública de la religiosa, en tiempos del Benemérito de las Américas, Don Benito Juárez García, los servidores públicos tienen la obligación de celebrar únicamente las festividades cívicas; y esto no en lugares consagrados al culto, sino en ambientes públicos o laicos, por respeto a lo que establece la ley. 

Habrá que recordarle a los organizadores del evento del pasado 7 de enero en la catedral de Guadalajara –al que asistieron el alcalde tapatío Enrique Alfaro y Salvador Caro, comisario general de la Policía de esa ciudad, así como el fiscal Eduardo Almaguer– que los elementos de seguridad pública del estado de Jalisco y sus mandos profesan distintas creencias religiosas, o bien ninguna. Por respeto a esa diversidad de creencias, los mandos policíacos deben mantenerse al margen de la organización de este tipo de eventos religiosos. Su deber es brindar seguridad a la ciudadanía en el marco del respeto a los derechos humanos de los policías, así como a las leyes que definen a México como un Estado laico.

Twitter: @armayacastro

Publicado el martes 10 de enero de 2017 en el diario El Mexicano de Tijuana.

sábado, 7 de enero de 2017

LOS TRES REYES MAGOS

Por Armando Maya Castro

De acuerdo con las Sagradas Escrituras, la matanza de niños ordenada por el rey Herodes en Belén, con el propósito de segar la vida del niño Jesús, no es primero en tiempo que la llegada de los magos de oriente al pesebre, el único lugar que se halló en la ciudad de David para que María diera a luz al Salvador del mundo. 

Sin embargo, la iglesia mayoritaria celebra primero el Día de los Santos Inocentes (28 de diciembre), establecida por el catolicismo con el propósito de rememorar a los niños asesinados por el sanguinario Herodes. Después celebra la adoración de los magos en el pesebre de Belén (6 de enero), restándole importancia al orden de los acontecimientos bíblicos. El problema es que la mayoría de los católicos leen poco o nada las Sagradas Escrituras, y se limitan a observar con sumisión el calendario de festividades católicas, sin analizar si éstas tienen o no soporte en la Biblia. 

Pero la tradición católica no se limitó a invertir el orden de los ya mencionados acontecimientos bíblicos. Fue más allá de lo que dice la Biblia al otorgar el rango de reyes a los magos cuyas acciones en Israel describe la Biblia en Mateo, capítulo 2. Este relato bíblico no menciona ni una sola palabra sobre la supuesta condición de reyes de los personajes en cuestión; tampoco dice que hayan sido tres, ni que respondieran a los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar, quienes se popularizaron en la Iglesia católica a partir del siglo IX, siguiendo no lo que dice la Biblia, sino “el texto de Beda el Venerable, en su Collectánea, recogido en la tradición y que ha perdurado hasta ahora”. 

Si la historia que se ha construido alrededor de estos personajes no tiene base en la Biblia, ¿entonces dónde está su fundamento? La respuesta nos la da el libro titulado “Grandes misterios del cristianismo”, escrito por José Gregorio González Gutiérrez, quien señala que, a partir del relato de Mateo,  "todo lo que sabemos sobre los reyes magos y que miméticamente repetimos cada año, surge una vez más de los textos apócrifos, aquellos que la Iglesia [católica] no acepta pero que a semejanza de lo que ocurre con algunas reliquias y bastantes apariciones marianas, permite". 

En cuanto a la cantidad de los magos que fueron guiados por la estrella al pesebre de Belén, el referido autor apunta: “En primer lugar desconocemos si eran o no tres los personajes, y en cierta iconografía se representan como cuatro, siete e incluso doce". Fue el papa León I quien "dedujo que si tres eran las ofrendas citadas por Mateo (oro, incienso y mirra), tres debían ser igualmente los magos, algo ya sugerido en algún texto apócrifo". Como usted puede ver, se trata de una cuestión de deducción papal, al margen de la Biblia. 

También es resultado de una deducción la supuesta condición real de los magos, "puesto que para destacar la divinidad y rango de Rey del Mundo del recién nacido, nada mejor que reyes adorando el pesebre", refiere González Gutiérrez. Poco faltó para que a los pastores de Belén los elevaran al rango de reyes. Lo digo porque, de esa manera, la corte de reyes adorando al Rey del Mundo en el pesebre, hubiera estado completa.

Concluyo mi columna presentando una porción del Evangelio Armenio de la Infancia, donde tiene fundamento la tradición que dio origen a la celebración del 6 de enero: "Después de caminar nueve meses teniendo de guía a la estrella, llegaron al lugar los tres reyes: Melkon, que reinaba sobre los persas; después Baltasar, que reinaba sobre los indios; y el tercero Gaspar, que tenía en posesión el país de los árabes". La Biblia, única y suficiente regla de fe, jamás menciona los nombres de los magos, ni dice que hayan sido tres, ni reyes. 

Twitter: @armayacastro

jueves, 1 de diciembre de 2016

¿Y LA CERO TOLERANCIA HACIA LOS CURAS PEDERASTAS?

Por Armando Maya Castro
Mucho se ha hablado de las medidas que Jorge Mario Bergoglio ha implementado para erradicar la pederastia clerical; sin embargo, los casos de abuso sexual perpetrados por curas católicos siguen apareciendo en todas partes, hasta en Argentina, la tierra natal del papa Francisco

Enérgica ha sido la condena de la sociedad argentina ante los inconfesables casos de pederastia perpetrados por curas católicos en el Instituto Antonio Próvolo, ubicado en la ciudad de Luján de Cuyo (Mendoza). Esta institución educativa, subsidiada por el Estado Provincial, y dedicada a proporcionar aprendizaje a los niños con discapacidad auditiva y con trastornos del lenguaje, está en la mira de los medios nacionales e internacionales, cuyas investigaciones a partir de la denuncia han contribuido a que conozcamos más sobre estos lamentables hechos. 

Hasta este momento se sabe que fueron dos los sacerdotes que atacaron sexualmente a por lo menos doce niños sordomudos de la escuela en comento: Nicolás Corradi, de 82 años, y Horacio Corbacho, de 55. Sin embargo siguen abiertas las investigaciones y, con ello, la posibilidad de que aparezcan más victimarios, que pueden ser curas o personal de la escuela no perteneciente al estado religioso. 

Menciono esto último porque, aparte de los curas pederastas, ya están bajo arresto tres personas que realizaban “tareas administrativas y de limpieza en la institución”. Uno de ellos es José Luis Ojeda, un joven discapacitado que laboraba en el colegio. Las identidades de los otros dos no han sido reveladas, sólo se sabe que uno de ellos era monaguillo y tenía en el colegio un cargo administrativo.

Aparte de éstos, las víctimas han señalado a otros involucrados, entre ellos las monjas de la institución, quienes participaban de los abusos viendo cuando los pequeños eran obligados a tener sexo oral, publica La Jornada Online.

El fiscal Fabricio Sidoti, a cargo de la investigación, "cree que pueden ser muchas más las víctimas, cerca de 60, de acuerdo a los testimonios recabados", señala una nota publicada por Clarín. El tamaño del caso hizo que Alejandro Gullé, Procurador de la Corte de Mendoza, adelantara que “podría sumar otro fiscal para que complete el trabajo de Sidoti, puesto que a causa ya tiene un cuerpo de 250 fojas con declaraciones”.  

Sobre el número de víctimas, Guille dijo: “Estamos recibiendo una gran cantidad de denuncias, como cascada, estamos impresionados por la cantidad de gente que conocía este caso”. Y añadió: “La gente se está animando a dar su testimonio, la mayoría de los testimonios que estamos recibiendo son de chicos menores de edad y que datan de algunos años atrás”.

Lo más grave del caso es que la Iglesia católica sabía de los peligrosos antecedentes del italiano Corradi, quien “arribo a Argentina a mediados de la década de 1980, en un traslado ordenado por la Iglesia católica luego de que se lo vinculara a un caso de abusos sexuales en Verona”. Sobre su envío a Mendoza, Izquierda Diario señala que recibió esta ciudad como destino, “luego de sellar un claro pacto de silencio con la iglesia católica”. 

Estará de acuerdo conmigo, estimado lector, que no se trata de un asunto menor, sino de un caso indignante y altamente preocupante. Y lo digo no sólo porque estamos ante un lamentable caso de encubrimiento eclesial, sino porque estos abusos sexuales se producen en Argentina, la tierra del papa Francisco, quien prometió al inicio de su pontificado cero tolerancia hacia los curas pederastas. 

Los abusos registrados en el Instituto Antonio Próvolo nos permitirán ver si la Iglesia católica está a la altura de las exigencias de justicia y de no impunidad, o si Peter Saunders, miembro de la comisión del Vaticano contra la pederastia, tuvo razón al señalar –en febrero del presente año– que el papa Francisco “no ha hecho nada para terminar con los abusos a niños por parte del clero”. 

Twitter: @armayacastro

jueves, 24 de noviembre de 2016

EL ABORTO SIGUE SIENDO GRAVE

Por Armando Maya Castro
En la carta “Misericordia et miseria”, el papa Francisco otorga a los sacerdotes católicos de todo el mundo la facultad de perdonar, sin la autorización de un superior, el pecado del aborto, una práctica que la Iglesia católica ha condenado siempre

El pasado lunes, Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, presentó públicamente la carta del papa Francisco "Misericordia et miseria" (Misericordia y miseria), un documento que extiende a todos los curas la capacidad de perdonar indefinidamente, y sin la autorización de un superior, el pecado en el que incurren las mujeres que interrumpen su embarazo. 

“De ahora en adelante concedo a todos los sacerdotes, en razón de su ministerio, la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado de aborto”, señala Francisco en dicho documento, el cual –afirman los expertos– puede provocar nuevas reacciones del ala conservadora vaticana, quien recientemente acusó al máximo líder de la Iglesia católica de herejía. 

La pregunta que surge al respecto es la siguiente: ¿Deja de ser el aborto un pecado grave dentro de la Iglesia católica? Jorge Mario Bergoglio asegura que el aborto sigue siendo grave “porque pone fin a una vida humana inocente”. Sin embargo, la autorización papal ha comenzado a ocasionar problemas: en Chile, organizaciones que promueven el aborto piden a los legisladores de ese país que "dejen de ser más papistas que el papa y aprueben ya la interrupción del embarazo por tres causales".

Lo que debe quedar claro es lo siguiente: la doctrina católica ha sido siempre contraria al aborto y opuesta a la práctica del mismo. Con base en ello, apoya decididamente a los activistas que realizan esfuerzos para impedir la aprobación de las leyes que buscan despenalizarlo.

Esta postura se basa en el argumento que sostiene que "la vida humana tiene inicio a partir de la fecundación, en el instante mismo en que un espermatozoide logra atravesar –fecundándolo– la membrana protectora del óvulo”. Por esta razón enseña que “la vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de su concepción”. 

En los últimos dos siglos, diversos papas han emitido encíclicas que establecen la gravedad del aborto. Uno de ellos fue el Pío IX, quien en 1869 "se manifiesta en contra del aborto y lo castiga en cualquier momento del embarazo con la excomunión”. Conforme a la Apostolica Sedis del referido papa, “el aborto es un homicidio”, nos recuerda Gustavo Ortiz Millán en su libro La moralidad del aborto (Siglo XXI Editores, 2009), donde señala que el documento de Pío IX “constituye la primera declaración institucional de la Iglesia en contra del aborto".

Vinieron luego otras declaraciones papales en la misma dirección: Acta Apostolicae Sedis, de Pío XII en 1951; Gaudium et Spes, constitución pastoral del Concilio Vaticano II en 1965; Humanae Vitae, de Paulo VI en 1968; Evangelium vitae de Juan Pablo II en 1995. En esta última, el papa Juan Pablo II presenta la posición tradicional de la Iglesia católica en los siguientes términos: "Con la autoridad que Cristo ha conferido a Pedro y a sus sucesores, en comunión con los obispos –que múltiples veces han condenado el aborto y... han concordado unánimemente sobre esta doctrina–, declaro que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, constituye siempre un desorden moral grave, en tanto que es la eliminación deliberada de un ser inocente...".

El Vaticano, junto con Chile, El Salvador, Malta, Nicaragua y República Dominicana, son los seis países del mundo que “prohíben la interrupción del embarazo bajo cualquier circunstancia y tipifican penas de cárcel para toda mujer y persona que realice, intente realizar o facilite la realización de un aborto”. 

En la Ciudad de México –que no en todo el país– la interrupción voluntaria del embarazo está despenalizada desde 2007. Ese año, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó la despenalización del aborto inducido a petición de la mujer durante las primeras 12 semanas de embarazo, encontrando tenaz resistencia en algunos sectores religiosos, principalmente católicos. 

En ese tiempo, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) señaló que “una obligación primaria del Estado consiste en velar y defender el derecho natural de todo ser humano a la vida y a la integridad física desde la concepción hasta la muerte”. 

El enfrentamiento fue de tal magnitud que la propia Secretaría de Gobernación inició un “procedimiento administrativo” contra el cardenal Norberto Rivera Carrera, así como en contra el vocero del arzobispado, Hugo Valdemar Romero, quienes fueron acusados de violar la ley en el debate sobre la despenalización del aborto.

Éste último reprobó también la norma oficial 046 de la Secretaría de Salud, que desde el pasado mes de marzo permite el aborto en todo el país, siempre y cuando el embarazo sea resultado de una violación, “sin importar la legislación estatal y sin la necesidad de que un juez lo autorice”. Valdemar Romero dijo entonces: “Un mal terrible es la violación de una persona, pero un mal mayor es asesinar al inocente que lleva en su vientre que nada tiene que ver”. 

Twitter: @armayacastro

martes, 22 de noviembre de 2016

PARTICIPACIÓN DE CLÉRIGOS EN GENOCIDIO RUANDÉS

 Por Armando Maya Castro
El sacerdote Athanase Seromba, uno de los tantos curas implicados en el genocidio de Ruanda, Fue condenado a 15 años por su participación en el genocidio. 

El 6 de abril de 1994, Juvenal Habyarimana y Cyprien Ntaryamira, presidentes de Ruanda y Burundi, respectivamente, perdieron la vida en un sospechoso accidente aéreo. El doble magnicidio originó una terrible oleada de violencia étnica en Ruanda, lo que llevó a Butros-Gali, en ese tiempo Secretario General de la ONU, a inculpar al ejército ruandés de genocidio contra la etnia tutsi.

Para el escritor y periodista José Steinsleger, el genocidio ruandés –que se perpetró ante la inoperancia de la comunidad internacional– es el “más sanguinario de la historia, en proporción a su duración: 800 mil asesinatos en 100 días”. 

Pero vayamos al inicio de la masacre, cuando la persecución obligó a los tutsis a buscar refugio en templos católicos. Esta desafortunada elección facilitó a los gendarmes e integrantes de la “interahamwe” (patrullas de la muerte del gobierno y el ejército),  la localización de los integrantes de la etnia perseguida, muchos de los cuales fueron ejecutados en recintos parroquiales.

Diversos miembros del alto clero fueron enjuiciados por su participación en el genocidio ruandés, entre ellos Agustín Misago, arzobispo de Gikongoro, quien fue arrestado el 14 de abril de 1999, luego de que el presidente Pasteur Bizimungu lo acusara de participar en el genocidio. 

Aparte de la anterior denuncia, African Rights acusó a Misago de haber cometido crímenes de lesa humanidad. Para el fiscal, la culpabilidad de Misago era evidente, por ello pidió contra el clérigo católico la pena de muerte. Los cargos que sobre él pesaban eran graves; se le responsabilizaba de haber negado refugio a los tutsis; de haber enviado a 30 escolares a la muerte;  de haber creado un campo de refugiados en Murambi; de colaborar en la masacre de la iglesia de Kibeho, y de haber comprado 100 machetes. 

Sobre este caso, El País Semanal publicó el 7 noviembre de 1999 el artículo de Isabel Hilton, titulado “Ruanda: el obispo de la muerte”. En dicho trabajo periodístico, la autora enumera los crímenes de Misago, aseverando que éste “se ha ganado cada centímetro del camino que le ha llevado hasta la puerta de los tribunales”. 

Lo extraño del caso es que, un año después de su detención, que tuvo lugar el 15 de junio del 2000, un veredicto del tribunal de Kigali lo absolvió de todas las acusaciones, principalmente por la presión que el Vaticano ejerció a lo largo del proceso, calificando como calumnioso el cargo de genocidio que pesaba sobre el prelado. 

El apoyo del Vaticano a Misago fue tanto que, en mayo del año 2000, estando el prelado todavía encarcelado, el papa Juan Pablo II le envió un telegrama en el que le expresaba, entre otras cosas, lo siguiente: “Deseando que se le restituya la libertad y pueda volver a ser guía amorosa de su comunidad diocesana, invoco al Señor resucitado la presencia consoladora de su Espíritu. Mientras de corazón le envío mi bendición apostólica”. Misago recibió también el apoyo de Fides, la agencia noticiosa del Vaticano, que publicó –antes del fallo del juez– una nota explicando las diez razones por las cuales el jerarca católico debía ser considerado inocente. En anteriores columnas he señalado lo que hoy repito: en el dictamen de absolución del magistrado, que se dio en septiembre del año 2000, la presión de la sede papal fue determinante. 

Las sospechas alcanzaron también a otros clérigos acusados de haber participado en el genocidio de Ruanda. Consolata Mu-kangango (sor Gertrudis) y Julienne Mukabutera (sor María Kizito) fueron acusadas de participar en la ejecución de 7 mil tutsis que buscaban refugio en el convento de Sovu. La participación de las “religiosas” consistió en llamar “a las milicias para que echaran del perímetro del convento a los tutsis. Les dieron gasolina a los milicianos para que quemaran a unos 500 tutsis que se habían refugiado en el estacionamiento del convento” (La Jornada, 9 de junio de 2001).

Por estos hechos, las dos monjas benedictinas fueron condenadas a 15 y 12 años de cárcel, respectivamente. La sanción, impuesta por un tribunal de Bélgica el 8 de junio de 2001, provocó la inmediata reacción de Joaquín Navarro Valls, en ese tiempo portavoz del Vaticano, quien hizo pública la inconformidad de Juan Pablo II en los siguientes términos: "El Santo Padre no puede expresar sino una cierta sorpresa al ver cómo la grave responsabilidad de tantas personas y grupos envueltos en este tremendo genocidio en el corazón de África, recae en sólo unas pocas personas". 

Hoy, a 22 años del genocidio ruandés,  una nota de la agencia noticiosa EFE publica que la iglesia de Ruanda ha pedido disculpas por "el papel que jugaron" algunos de sus clérigos en el genocidio. La súplica de perdón, que se plasmó en una resolución firmada este 21 de noviembre por nueve obispos que representan a todas las iglesias de Ruanda, no reconoce la participación institucional de la Iglesia católica, sino sólo la de algunos clérigos de dicha institución. Lo importante es que las investigaciones siguen, lo que nos permitirá conocer aún más sobre estos lamentables hechos.