jueves, 19 de octubre de 2017

ENEMIGOS DE LA EDUCACIÓN LAICA

Por Armando Maya Castro
Los enemigos del carácter laico de la educación siguen procurando el retorno de la instrucción religiosa a las escuelas públicas (Imagen: Infórmate Salta).  

A pesar de las encíclicas papales que demuestran la postura tradicional de la Iglesia católica sobre la educación, existen voces que afirman, sin poder demostrarlo, que esa institución no es enemiga del carácter laico de la educación laica.

En mi columna de este día intento demostrar cómo diversos papas han condenado la educación laica en diversos momentos de la historia. Uno de ellos fue Giovanni María Mastai-Ferreti (Pío IX), quien emitió en 1864 la encíclica “Quanta cura” con su apéndice “Syllabus Errorum”, un compendio de 80 errores, en donde se condena el matrimonio civil, el divorcio, la enseñanza laica y todas las conquistas de la doctrina liberal.

Redondo (1993) señala que "las condenas del liberalismo por Pío IX en la ‘Quanta cura’ y en el ‘Syllabus’ vinieron motivadas directamente por la nueva Constitución mexicana de 1857 y, sobre todo, por las Leyes de Reforma de Benito Juárez, de 1859”.

Cuando el General Porfirio Díaz Mori asumió la presidencia de la República, el 23 de noviembre de 1876, la Iglesia católica empezó a recuperar parte de su antigua influencia en materia educativa, política y económica. El crecimiento en el número de escuelas e instituciones católicas fue uno de los privilegios que el régimen porfirista concedió al clero de la época.

Al respecto, David Guerrero Flores, Investigador del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), en su artículo “Estado, Iglesia y educación laica”, refiere que “el Estado porfiriano se inclinó por la conciliación con la Iglesia católica, permitiendo al clero el manejo de numerosos centros educativos. Además de las escuelas adscritas a las parroquias del clero secular, diferentes órdenes religiosas, entre las que destacaron lasallistas, jesuitas, maristas, salesianos, josefinas, teresianas, guadalupanas, ursulinas y hermanas de la caridad, desplegaron una intensa actividad magisterial”.

A lo largo de la dictadura porfirista, el legado de Benito Juárez y los hombres de la Reforma, incluida la educación laica, dejó de representar una amenaza para la iglesia católica, una institución que durante 33 años tuvo libertad casi plena de impartir enseñanza confesional en los centros educativos de la época. 

A partir de la promulgación de la actual Constitución, las cosas cambiaron y la tensión entre la Iglesia católica y el Estado fue la nota dominante. El Congreso Constituyente de 1917 desconoció la personalidad jurídica de la Iglesia católica y redactó diversos artículos que aislaron a la jerarquía eclesiástica de los espacios educativos que durante el porfiriato le fueron favorables para sus fines educativos.

Tras la promulgación de nuestra Carta Magna, el clero católico mexicano reaccionó en contra del contenido de los artículos 3ª y 130, en los que se reiteraba la educación laica y la separación Estado-Iglesia. Las protestas del episcopado, pero sobre todo la encíclica Divini Illuis Magistri, de Pío XI, demostraron por enésima vez que la postura de la Iglesia católica en relación con la educación laica seguía siendo exactamente la misma que en la época del Syllabus.

Achille Damiano Ambrogio Ratti estaba un convencido de que el laicismo era causante del deterioro de las costumbres sociales. Por ello emitió la Divini Illuis Magistri, una encíclica que advertía sobre los supuestos peligros de la educación llamada laica o neutra, que según el clero, intenta excluir a Dios y a la religión de la enseñanza.

La encíclica en cuestión enseña, entre otras cosas, que la escuela laica excluye la religión y es, en consecuencia, “contraria a los principios fundamentales de la educación”. El documento de Pío XI renueva y confirma las declaraciones de Pío IX y León XIII sobre el carácter laico de la educación, así como “las prescripciones de los Sagrados Cánones en que la asistencia a las escuelas acatólicas, neutras o mixtas, es decir, las abiertas indiferentemente a los católicos y a los no católicos sin distinción, está prohibida a los niños católicos, y sólo puede tolerarse, únicamente a juicio del Ordinario, en determinadas circunstancias de lugar y tiempo y con especiales cautelas...”.

Actualmente, la postura de la Iglesia católica sigue siendo opuesta a la educación laica y en favor de la educación religiosa. Eso explica por qué dicha institución se interesó tanto en la aprobación de la reforma del artículo 24 constitucional, con el objeto de reconocer la enseñanza religiosa en los establecimientos de educación pública.

Publicado en la edición impresa de El Mexicano de Tijuana, el 19 de octubre de 2017.

viernes, 6 de octubre de 2017

Juan Carbajal, una vida dedicada a salvar vidas y formar bomberos

Sobre un posible sismo en Los Cabos, señala: "no se están cumpliendo con los reglamentos de construcción"


A la edad de siete años, Juan Antonio Carbajal Figueroa tuvo el deseo de ser bombero. Le nació serlo tras presenciar el incendio del único vehículo que su padre tenía para laborar en La Paz, Baja California Sur, ciudad ubicada a 157 kilómetros de Cabo San Lucas, donde hoy se desempeña como comandante del Heroico Cuerpo de Bomberos, institución a la que se incorporó en 1989. 

El anhelo de su infancia permaneció inalterable en su mente, por lo que, en su adolescencia, pidió su alta en el Cuerpo de Bomberos de La Paz, su ciudad natal, sin obtener respuesta favorable debido a su corta edad. Carbajal Figueroa nos explica en su modesta oficina situada en el segundo piso de las instalaciones centrales de la benemérita institución en Cabo San Lucas, lo que hizo al llegar a la comandancia de bomberos para que otros niños no sufrieran un rechazo similar al que sufrió él en su niñez:
Juan Antonio Carbajal Figueroa, comandante general
del Cuerpo de Bomberos de Cabo San Lucas (Foto: El Informante).

“Precisamente, porque a mí no me aceptaron en los bomberos de muy joven, cuando tomo la comandancia lo primero que hago es abrir el Cuerpo de Bomberos a los niños, y fundo el primer cuerpo de bomberos infantil, al que bauticé como Delfines, del cual yo fui su primer instructor.

“De ese grupo de niños, cuyas edades iban entre los ocho a los doce años, conservo a varios que ahora son mis oficiales. Dos de ellos son capitanes, otros sargentos, tenientes y algunos se quedaron como bomberos, que fue la primera generación de niños que empecé a instruir con una nueva filosofía.

“El grupo persiste aún, con una joven a cargo del mismo. Tenemos tres escuelas más: la de paramédicos juniors, jovencitos que instruimos en los primeros auxilios, desde básico hasta avanzado; otro grupo que se adiestra para el rescate acuático como salvavidas juniors, y un grupo más que es el de rescate de montañas y zonas agrestes. Está, además, la Academia de Bomberos, reconocida por la Secretaria de Educación Pública y cuenta con Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE), la única a nivel nacional. La estación funciona como escuela; obviamente pedimos que tengan preparatoria terminada, y hay una estructura que no se tenía antes, y eso es un cambio tremendo en estos 20 años que me ha tocado estar al frente de la corporación”. 

La preparación y experiencia de los vulcanos bajo las órdenes de Juan Antonio Carbajal le han permitido ayudar incluso fuera de su demarcación, como lo hicieron tras el sismo que el pasado 19 de septiembre estremeció la Ciudad de México y otros estados del centro del país.

“Nuestra jurisdicción es Los Cabos, pero vamos a donde nos ocupen. De hecho, el domingo 24 de septiembre regresó una cuadrilla de bomberos y rescatistas que mandé a la Ciudad de México. Tenemos un binomio canino, y lo enviamos para que participara en las labores de búsqueda y rescate. Fueron cuatro los elementos que estuvieron en la capital por espacio de cinco días, trabajando en coordinación con la Policía Federal, la Marina y el Ejercito. Participaron en dos o tres operaciones, y bueno, fue una manera de que el Cuerpo de Bomberos de Cabo San Lucas se hiciera presente”, refiere satisfecho.  

Al hablar sobre éste y otros sismos recientes, el comandante Figueroa Carbajal advierte con un dejo de preocupación que Los Cabos, aparte de estar en riesgo en temporada de huracanes, es también zona sísmica: 

“Hemos entrado a una etapa en la cual las famosas placas tectónicas, que pasan por en medio del Mar de Cortés y se conectan hacia la falla de San Andrés, están en constante vibración, desde Oaxaca pasando por todo el Pacífico, adentrándose hasta el Golfo de California. 

“Aquí en Los Cabos, a 80 kilómetros de un lugar que se conoce como Cabo Pulmo, hay un volcán activo en el fondo del mar. Yo me pregunto: ¿qué va a pasar el día que tengamos un sismo considerable y caigan edificios? Lo pregunto porque los que construyen no están cumpliendo con los reglamentos de construcción; son omisos en cumplir las normas oficiales mexicanas en materia de instalación de gas LP, electricidad y calidad de los materiales de construcción”. 

En la recta final de la entrevista, el comandante habla sobre huracanes y tormentas tropicales, y recomienda con evidente interés: 

“La gente que eligió a Los Cabos para vivir debe tener en su conciencia el hecho de que este lugar es paso obligado de los huracanes. Por ende, debe estar preparada: saber si su casa está en lugar seguro, que no sea zona de arroyo y que esté bien construida; saber si va a resistir los embates de un huracán categoría cuatro o cinco, y, si no lo está, prepararse para que lo esté”, concluye. 

jueves, 28 de septiembre de 2017

ESTADO LAICO, EN EL OLVIDO

Por Armando Maya Castro
La fusión Estado-Iglesia fue de gran perjuicio para la vida de México, pues estableció la intolerancia religiosa para favorecer por encima de todo y de todos a la jerarquía católica (Imagen: La Otra Opinión)

El pasado lunes, la clase política mexicana, que en los últimos años se ha caracterizado por la búsqueda del poder político por encima del Estado laico, no se acordó que el 25 de septiembre es un día significativo en la historia de nuestro querido México.

La mayoría de nuestros políticos olvidó que el 25 de septiembre de 1873, durante el gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada, el Congreso de la Unión, con 125 votos a favor y sólo uno en contra, constitucionalizó las Leyes de Reforma mediante la Ley de Adiciones y Reformas, postulando, entre otros, el siguiente principio: “El Estado y la Iglesia son independientes entre sí. El Congreso no puede dictar leyes estableciendo o prohibiendo religión alguna.”

De esta manera se dio forma al Estado laico mexicano, el mismo que en los últimos sexenios ha sido violentado por servidores públicos de diversos partidos políticos, quienes asumen los postulados del Estado laico en el discurso, “pero en la práctica los traiciona” (Barranco, 2016).

No creo que el olvido al que me refiero tenga que ver con la “preocupación” u “ocupación” de nuestros políticos a la difícil situación que se vive en la Ciudad de México y en los estados de la República que han sido sorprendido por los tres sismos de los últimos 20 días: el 7, 19 y 23 del presente mes. 

No niego que existan políticos interesados en auxiliar a los mexicanos que han sido golpeados duramente por las recientes catástrofes naturales, pero lo cierto es que la participación más impórtate en favor de los damnificados ha corrido por cuenta de la sociedad civil, quien ha vuelto a dar muestras de su admirable solidaridad en tiempos de adversidad. 

Esta omisión se debe, antes que nada, al desdén con el que muchos políticos mexicanos miran al Estado laico, lo que ha llevado a muchos de ellos a violentarlo de diferentes maneras, y a otros más a expresarse abiertamente en su contra, sin tomar en cuenta más de 150 años de separación entre el Estado y las Iglesias. 

Hoy en día existen políticos convencidos de que “el gobierno necesita trabajar también en la fe”, olvidando que el maridaje Estado-Iglesia fue de gran perjuicio para la vida de la nación, pues estableció la intolerancia religiosa para favorecer por encima de todo y de todos a la jerarquía católica. Así fue en casi tres siglos de periodo colonial y en las primeras décadas del México independiente, tiempo de fueros, privilegios y leyes que favorecían en exclusiva a la Iglesia mayoritaria, lo que convirtió a esta institución en la más rica y poderosa de México.  

Afortunadamente todo cambió a partir de Benito Juárez y los hombres de la Reforma, quienes tuvieron el mérito de levantar a la nación mexicana por encima de la Iglesia católica y sus intereses. La Constitución liberal de 1857, redactada durante la presidencia de Ignacio Comonfort, “marcó un antes y un después en la historia de México al suprimir la intolerancia religiosa y contener un avanzado capítulo de garantías individuales”, refiere Galeana (2006). Esta autora nos dice, en otra de sus obras, que "las Leyes de Reforma marcaron el nacimiento del Estado laico", para enseguida señalar que "México fue el primer país en el continente que decretó la separación absoluta entre el Estado y la Iglesia" (Galeana, 2004). 

Esto es justamente lo preocupante, que la clase política soslaye una fecha altamente significativa para millones de mexicanos, en la que fue establecido un régimen jurídico tan indispensable para una sociedad plural como la nuestra, que limita el poder de las iglesias, garantiza la libertad de conciencia, combate la intolerancia religiosa, brinda un trato igualitario a las asociaciones religiosas y garantiza el ejercicio de nuestros derechos.

Este imperdonable olvido, y las reiteradas e impunes embestidas contra Estado laico por parte de diversas autoridades de gobierno, obligan a levantar la voz para pedir a las y los legisladores de México que elaboren la ley reglamentaria del artículo 40 constitucional, a fin de dotar de contenido lo referente al Estado laico y establecer límites en la actuación de los funcionarios públicos, así como sanciones efectivas a los políticos y religiosos que incurran en atropellos al Estado laico. 

Publicado en la edición impresa de El Mexicano de Tijuana, el 28 de septiembre de 2017.

domingo, 24 de septiembre de 2017

MÉXICO SOLIDARIO

Por Armando Maya Castro

Hoy, como hace 32 años, el pueblo de México ha dado muestras indubitables de solidaridad y organización (Foto: Masdemx).

Primero el simulacro, en el 32 aniversario del terremoto del 19 de septiembre de 1985; luego la trágica realidad: un sismo de magnitud 7.1 grados en la escala de Richter que el pasado martes estremeció con violencia al centro de la República Mexicana, lo que provocó el desplome de más de 30 edificios en varios puntos de la Ciudad de México y, hasta ahora, 152 muertos, más de 800 heridos, 214 desaparecidos y 52 personas rescatadas de entre los escombros. El saldo preliminar en todos los estados golpeados por el temblor es de 291 muertos y 2,633 lesionados. 

Hasta el momento de escribir mi columna, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) había registrado 39 réplicas menores del sismo del pasado 19 de septiembre, la mayor de ellas de cuatro grados. 

Y a propósito de réplicas, es obligado mencionar que lo que más se ha replicado en la Ciudad de México, así como en los estados de Morelos, Puebla, Edomex y Guerrero, es la solidaridad de los ciudadanos dispuestos a ayudar, esos que suelen adelantarse a la reacción de las autoridades, aunque esta vez no tanto como sucedió tras el terremoto de 8.3 grados, acaecido hace 32 años. 

En ese tiempo, la Ciudad de México tenía 18 millones de habitantes, pero no la tecnología actual. No se contaba con smartphones, redes sociales, WhatsApp y escáneres térmicos que ayudan a localizar vida bajo los escombros. Era aún el Distrito Federal, gobernado por el regente Ramón Aguirre Velázquez, hombre cercano al presidente Miguel de la Madrid Hurtado y aspirante a sucederlo en la presidencia. 

El sismo con una duración de poco más de dos minutos, aparte de ensañarse con los capitalinos, evidenció la incapacidad del gobierno encabezado por De la Madrid, quien se acuarteló en Los Pinos y Palacio Nacional en vez de apersonarse en la zona siniestrada, en donde miles de ciudadanos, como hormigas, se organizaron para localizar y rescatar sobrevivientes. Esta admirable reacción de los ciudadanos, desprovistos de los actuales avances tecnológicos, ha sido denominada por algunos como “el despertar de la sociedad civil”.

Aparte de su reacción lenta e inadecuada, el gobierno se equivocó al rechazar la ayuda internacional, afirmando que nuestro país estaba preparado para afrontar la situación sin la ayuda externa: “México tiene los suficientes recursos y unidos, pueblo y gobierno, saldremos adelante. Agradecemos las buenas intenciones, pero somos autosuficientes", declaró a medios (Poniatowska, 1988).

La acción demoledora del sismo del 85 provocó severos daños materiales en la ciudad de México, “donde la destrucción afectó a una mayor cantidad de gente: provocó daños en 5,728 inmuebles, derrumbando totalmente 465. El 68 por ciento de las viviendas afectadas (100,000) eran habitaciones familiares, por lo que quedaron sin casa cerca de medio millón de personas” (Isunza, 2001). 

El sismo del pasado martes provocó el colapso de menos edificios que los que se desplomaron en 1985, así como una reacción menos tardía y mejor organizada de las autoridades de gobierno, pero la solidaridad ciudadana ha sido la misma, lo que demuestra que México sigue siendo un pueblo unido y solidario. 

Hoy, como hace 32 años, miles de voluntarios han participado en las labores de rescate bajo la coordinación de la Marina y del Ejército Mexicano. Los que no pueden realizar proezas como las que llevan a cabo los topos, han participado en otras labores o enviando a los acopios medicinas y material de curación, alimentos preparados para rescatistas y voluntarios, así como equipos de rescate y retiro de escombros (picos, palas, mazos, guantes, etcétera), agua embotellada, alimentos enlatados, medicinas, etcétera. La ayuda ha sido tanta que el presidente de la Cruz Roja Mexicana calificó como “increíble” la bondad y apoyo de la gente.

Publicado en la edición impresa de El Occidental, el sábado 23 de septiembre de 2017.


miércoles, 13 de septiembre de 2017

POR HURACANES, PELIGRA POBLACIÓN EN ZONAS DE RIESGO

16 mil personas bajo amenaza en Los Cabos

Por huracanes, peligra población en zonas de riesgo

  • Habitantes exigen a las autoridades reubicación seria, no promesas. Temen quedar sin viviendas

Por Armando Maya Castro
Septiembre 13, 2017

San José del Cabo, Baja California Sur. La llegada de la tormenta tropical "Lidia" a San José del Cabo, el pasado 31 de agosto, trajo consigo lluvias torrenciales, anegaciones, daños materiales y pérdidas humanas, al tiempo de poner en alerta a Protección Civil de Baja California Sur y a las autoridades municipales de Los Cabos, quienes evacuaron rápidamente a cientos de familias que viven en zonas de riesgo y alto riesgo.

El director de Protección Civil del municipio de Los Cabos, Marco Antonio Vázquez Rodríguez, habla de 15 mil afectados y confirma la muerte de siete personas por la tormenta tropical, así como la evacuación de 16 mil personas que viven en zonas de riesgo, muchos de los cuales fueron trasladados a los refugios temporales que se implementaron para salvaguardar vidas humanas.


Lluvias afectan viviendas en zonas de riesgo
Aunque se viene trabajando con las autoridades del Ejido San José del Cabo para dar alternativas de vivienda a las personas que viven en vados, orillas de cauces de ríos y otros asentamientos irregulares, hasta ahora la evacuación es el protocolo de trabajo de Protección Civil, señaló Vázquez Rodríguez.

Por su parte, el Ejido de San José ha señalado desde hace algún tiempo que se encuentra en la mejor disposición de llevar a cabo la reubicación de las familias que viven en zonas de riesgo y alto riesgo y que requieren desplazarse a un lugar más seguro.

Gilberto Miranda Ceseña, comisariado del Ejido de San José del Cabo, explicó que la reubicación no ha sido posible porque algunas familias que viven en zonas irregulares como Nueva Esperanza se aferran a permanecer en la invasión, dejándose llevar por promesas e intereses de algunos líderes, esto a pesar de la propuesta del Ejido de ser reubicadas a sitios donde sus vidas no corran peligro en temporada de lluvias y huracanes como la presente.

Los habitantes de Nueva Esperanza esperan que la propuesta ejidal de reubicación sea seria y no una promesa más de las autoridades, pues su temor es quedar sin vivienda en un lugar donde el pago de la renta es elevadísimo, manifestó Ambrosio Villalba uno de los habitantes del lugar.  

Demanda similar es la de los vecinos del fraccionamiento Puerto Nuevo, donde se derrumbó un edificio habitacional por los efectos de la tormenta tropical “Lidia”. La mayoría de sus habitantes exigen la reubicación total, y que las autoridades que otorgaron licencias para construir dicha zona habitacional respondan por su bienestar y el de sus familias. 

Twitter: @armayacastro 

martes, 12 de septiembre de 2017

EL CIBERACOSO, UNA AMENAZA PARA LA NIÑEZ

Por Armando Maya Castro
Abundan los adultos que se hacen pasar por niños para ganarse la confianza de menores en redes sociales. Su propósito: obtener imágenes o videos de desnudos o actitudes sexuales explícitas. Viene luego el chantaje a la víctima para perpetrar un abuso en la realidad (Foto: Voltaico).

Hablar de grooming es hablar de una práctica delictiva que afecta la seguridad de los menores de edad que tienen acceso a redes sociales, chats y foros, donde cada día se multiplican las amenazas y su peligrosidad, algo que deberían saber perfectamente bien los padres de familia. 

El grooming es el acoso de un adulto a un menor de edad mediante el uso de las tecnologías antes mencionadas, sobre todo en Facebook y WhatsApp, donde el ciberacosador adquiere cada vez mayor fuerza. Los adultos que practican esta inmoral forma de acoso en agravio de niños y niñas son llamados groomers, cuyo campo de acción es el Internet, donde suelen hacerse pasar como menores de edad. Su objetivo: “ganarse su confianza, y lograr que les envíen fotos o videos comprometidos: con desnudos o actitudes sexuales explícitas, con las que luego chantajeará online a la víctima para conseguir un abuso en la realidad” (El Mundo, 26/09/2017).

Una descripción sobre estos delincuentes que conviene tener presente es la que nos proporciona Casas (2017) en su obra “La red oscura: En las sombras de Internet: el cibermiedo y la persecución de los delitos tecnológicos”:

"El groomer es un auténtico depredador y a menudo su crueldad es inaudita, superior a la de los pederastas, en sentido estricto, que buscan racionalizar una conducta no violenta, al menos desde su particular punto de vista y excepción hecha de aquellos que tienen comportamientos sádicos”. 

Del perfil psicológico de los groomers, el autor en referencia nos dice: "Suelen ser muy activos y sus víctimas se cuentan por centenares o miles". Añade que un practicante del grooming "tiene creados múltiples perfiles en las redes sociales que frecuentan los niños, Tuenti, Facebook, etc. En aquel lugar donde haya menores, allí estará. Usa fotos del chico o chica que atraiga al segmento de población al que desee atacar".

Para el Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (Unicef), el ciberacoso representa un riesgo para las víctimas que incluye enfermedades, embarazos no deseados, trastornos psicológicos, estigma, discriminación, dificultades en la escuela, y hasta el suicidio en caso extremo" (Ávila, 2016).
La buena noticia para el estado de Jalisco es que recientemente el Congreso local penalizó el grooming, el sexting y los retos suicidas. Observe usted lo que al respecto publicó el portal web del Congreso del Estado de Jalisco, el pasado 7 de septiembre:

“Respecto a la modificación al Artículo 142-A [del Código Penal del Estado de Jalisco] se impondrán de tres a seis años de prisión a aquel adulto que con propósitos sexuales se haga pasar por un niño o adolescente para engañar a una persona menor de edad, cuando el depredador haga uso de las tecnologías de la información la pena irá de los seis a los 12 años y si la víctima es menor de 12 años la pena podría alcanzar hasta los 15 años” (Congreso del Estado de Jalisco, 2017). 

Para entender la importancia de que en Jalisco se castigue con multas y cárcel esta deliberada forma de acoso, es necesario saber qué es lo que está pasando en ese estado en materia de grooming. Me apoyaré para ello en un extracto de la conferencia Riesgos y seguridad infantil en un mundo virtual, presentada por la diputada panista María Arámbula, el pasado 24 de junio: 

“En Jalisco, sobre todo en Vallarta, estamos entre los primeros lugares en pederastia y pornografía infantil, por lo que consideró que hace falta conjuntar esfuerzos entre padres de familia, maestros, sistema educativo y sistemas de gobierno, para establecer mecanismos de protección y seguridad, tanto para padres como para los propios niños, a propósito de los riesgos que corren nuestros hijos cuando navegan en la red”. 

Luego de reconocer la situación de Jalisco en materia de pederastia y pornografía infantil, la legisladora blanquiazul continuó explicando el modus operandi de los groomers: “Una vez que los acosadores consiguen que la víctima acepte un encuentro en el mundo real, entonces se configuran delitos más serios, como trata infantil, pornografía, violaciones y abuso infantil”.

Por la amenaza que estos depredadores representan para los menores que navegan en la red, es digno de aplaudir el trabajo de las y los legisladores del estado de Jalisco. Y lo digo porque estoy totalmente convencido de que las sanciones que incorpora el Código Penal del Estado de Jalisco han de contribuir a disminuir esta modalidad de acoso en prejuicio de los niños.  

Twitter: @armayacastro 

Publicado en la edición impresa de El Mexicano, el 12 de septiembre de 2017.






jueves, 7 de septiembre de 2017

EL PATRIOTISMO ES SIEMPRE, NO SÓLO EN SEPTIEMBRE

Por Armando Maya Castro
Patriota es el que entrega cotidiana y desinteresadamente sus energías por amor a México  (Foto: yoinfluyo.com).

Septiembre es un mes en que los mexicanos conmemoramos varios acontecimientos sobresalientes de la historia de México: el inicio de la independencia; la consumación de la gesta independentista; la defensa del castillo de Chapultepec, custodiado con heroísmo por los cadetes del Colegio Militar ante los embates de las fuerzas norteamericanas, y donde murieron los llamados Niños Héroes, el 13 de septiembre de 1847.

Desde el comienzo del llamado “mes de la patria”, las muestras de patriotismo -que no siempre lo son- empiezan a aflorar en la mayoría de los mexicanos. En estos treinta días, las principales calles y avenidas de las grandes ciudades de México se visten de verde, blanco y rojo, los denominados colores patrios, por ser los que luce con orgullo nuestra bandera nacional.

En este mes, los tradicionales vendedores de banderitas y artículos con los colores patrios acaparan la atención de un importante número de mexicanos, quienes adquieren de los comerciantes en cuestión accesorios y objetos alusivos a las fiestas que conmemoran el inicio de la independencia de México, una gesta libertaria que encabezó Miguel Hidalgo y Costilla con el Grito de Dolores, la madrugada del 16 de septiembre de 1810, y que culminó el 27 de septiembre de 1821, día en que el Ejército Trigarante al mando de Agustín de Iturbide desfiló victorioso por las calles de la ciudad de México.

¿Puede llamarse patriotismo a la costumbre de celebrar de esta manera el movimiento que logró materializar una nación libre e independiente? No necesariamente, como tampoco se le puede dar el nombre de patriotismo al supuesto fervor patrio de este mes, ni al estar orgullosos de la tierra que nos vio nacer, de nuestras costumbres y tradiciones. 

Ser patriota es mucho más que hacer alarde de nuestro amor por México; patriotismo es el sentimiento de compromiso y solidaridad con nuestro país y su gente, que nos impulsa a dar lo mejor de nosotros en pro de la grandeza de México. 

El patriota no se limita a quejarse de las cosas malas que suceden en nuestro país en materia de economía y seguridad pública; es el que entrega cotidiana y desinteresadamente sus energías por amor a México, procurando su engrandecimiento los 365 días del año, no sólo en el presente mes.

El sentimiento de nacionalismo es mucho más mucho más que las vivas que políticos y ciudadanos lanzan a nuestra independencia, a Miguel Hidalgo y Costilla, a José María Morelos y Pavón, a Josefa Ortiz de Domínguez y a los demás héroes que nos dieron patria y libertad. 

El patriotismo va también más allá de las vestimentas típicas, vestidos coloridos y trajes de charro, así como del grito septembrino ¡Viva México!, una exclamación de supuesto orgullo nacional que el 15 de septiembre aparece en la boca de prácticamente todos los mexicanos, incluso de aquellos para los cuales independencia y patria son sólo pretextos para quemar cohetes, banquetear y beber bebidas embriagantes. 

Tampoco es la remembranza eventual de los héroes que nos dieron patria y libertad, sino el valor que nos impulsa a imitar la admirable entrega de los grandes hombres de la historia de México, así como la de los hombres y mujeres que en el tiempo actual se esfuerzan diariamente para hacer de México un país mejor en todos los sentidos.

Coincido con De Hostos (2014) cuando señala que patriotismo es “el deber de trabajar asidua y concienzudamente, en cuerpo y alma, con músculo y nervios, con razón y sentimiento, y con toda la fuerza de la conciencia por el más alto desarrollo posible de la patria nacional".

Estará de acuerdo conmigo, estimado lector, que lo demás es mero patrioterismo. 

Twitter: @armayacastro

Publicado en la edición impresa de El Mexicano, el 7 de septiembre de 2017